Encordar una raqueta de tenis no es solo un procedimiento técnico ni un paso más en la rutina del jugador; es una parte esencial del rendimiento en pista y uno de los aspectos más determinantes en la experiencia de juego. Aunque pueda parecer un detalle menor a ojos inexpertos, el encordado representa la interfaz directa entre el jugador y la pelota. Cada golpe, cada efecto, cada sensación transmitida por la raqueta al brazo depende, en gran medida, del tipo de cordaje utilizado, de la tensión aplicada, del patrón elegido y de cómo ha sido realizado el proceso de encordado.
El avance de la tecnología ha transformado radicalmente el equipamiento del tenis. Desde los días en que las raquetas eran de madera y se utilizaban cuerdas hechas con tripa natural de animal, hemos evolucionado hacia materiales compuestos de alta tecnología, raquetas de grafito ultraligeras y cuerdas sintéticas diseñadas específicamente para maximizar potencia, control, efectos o confort. En este contexto, el encordado ha dejado de ser un simple complemento para convertirse en un arte que requiere conocimiento, experiencia y precisión. No es casualidad que muchos jugadores profesionales confíen en encordadores personales o equipos especializados para mantener la consistencia de su juego al más alto nivel.
Aprender a encordar correctamente una raqueta implica mucho más que pasar una cuerda por unos agujeros. Es entender cómo afecta la tensión al comportamiento de la pelota, conocer los distintos tipos de cordajes y sus propiedades, dominar la técnica para evitar errores comunes y, sobre todo, personalizar cada encordado en función del estilo de juego, las condiciones de la pista, el tipo de raqueta y las características físicas del jugador. Por eso, no existe un único tipo de encordado ideal, sino una combinación única y dinámica que se ajusta a cada deportista.

La importancia de un buen encordado en tu raqueta de tenis
El encordado es la extensión de tu brazo en cada golpe. Su función no es solo sujetar la pelota, sino decidir cómo esta se comporta al contacto con la raqueta: su velocidad, su dirección, su efecto, y su sensación en el brazo. Un encordado inadecuado puede provocar que tus golpes salgan descontrolados, que pierdas sensación o incluso que te lesiones por vibraciones excesivas o esfuerzos repetitivos.
Para los jugadores profesionales, el encordado es tan importante que pueden cambiar de raqueta varias veces durante un partido, adaptando la tensión según las condiciones meteorológicas, el tipo de pelota o el estado de su brazo. En muchos casos, viajan con su propio encordador o solicitan servicios especializados en los torneos. Esto muestra hasta qué punto influye un buen encordado en el rendimiento.
Materiales y herramientas necesarias para encordar una raqueta
Encordar requiere precisión, y para ello son necesarias herramientas profesionales. La pieza más importante es la máquina de encordado, que permite controlar con exactitud la tensión aplicada a cada cuerda. Estas máquinas pueden ser manuales, de palanca o electrónicas, y su elección dependerá del nivel de profesionalización del encordador.
También se necesitan pinzas para sujetar las cuerdas con firmeza mientras se tensa, cortadores para ajustar la longitud del cordaje, punzones para ayudar a pasar las cuerdas por agujeros difíciles y calibradores para comprobar la tensión. El cordaje, por supuesto, es el material clave: debe elegirse según las necesidades del jugador, teniendo en cuenta su tipo de juego, el tipo de raqueta y el confort deseado.
Tipos de cordaje y cómo elegir el mejor para tu juego
Existen muchos tipos de cordajes, cada uno con sus ventajas y desventajas. La elección ideal dependerá de factores como la potencia del jugador, su estilo de juego, el tipo de raqueta que utiliza, su sensibilidad a las lesiones y hasta la superficie donde juega.
Los cordajes de tripa natural, utilizados desde los orígenes del tenis, ofrecen una sensación única y una gran elasticidad, lo que permite un control excelente y un mayor confort. Sin embargo, son costosos y poco resistentes a la humedad.
Los multifilamentos, hechos con cientos de fibras sintéticas, son una gran alternativa: ofrecen confort, buena potencia y reducen el riesgo de lesiones. Los cordajes de nailon, o tripa sintética, son los más usados por jugadores amateur gracias a su equilibrio entre rendimiento, durabilidad y precio.
Los cordajes de poliéster o copoliéster, en cambio, están diseñados para jugadores avanzados o profesionales que buscan control, durabilidad y efectos. Son menos cómodos, ya que transmiten más vibraciones, pero permiten golpear con mayor precisión.
Paso a paso: cómo encordar una raqueta de tenis correctamente
El proceso de encordado puede parecer intimidante al principio, pero con práctica, paciencia y atención al detalle, cualquier persona con las herramientas adecuadas puede aprender a hacerlo de forma efectiva. En esta sección vamos a desglosar cada una de las fases que componen un encordado profesional, desde la preparación previa hasta los ajustes finales. Comprender cada paso es fundamental para lograr un encordado equilibrado, seguro y adaptado al estilo de juego del tenista.

Preparación de la raqueta y elección del patrón de encordado
Antes de iniciar el encordado, es fundamental comprobar que la raqueta esté en buen estado y bien fijada a la máquina de encordar. Luego, se elige el patrón de encordado, que puede variar según el modelo de raqueta (por ejemplo, 16×19 o 18×20). Este patrón determinará el orden y el número de cuerdas a utilizar, y es crucial respetarlo para mantener el equilibrio y las prestaciones de la raqueta.
Cómo encordar las cuerdas verticales (principales)
Las cuerdas principales son las verticales, y se comienzan desde el centro de la raqueta hacia los extremos. Se introduce el cordaje en los agujeros correspondientes y se aplica la tensión previamente seleccionada. Cada cuerda debe tensarse individualmente y fijarse con pinzas para evitar que pierda fuerza mientras se trabaja en las demás. La precisión en esta fase es vital para garantizar un comportamiento uniforme de la raqueta.

Cómo encordar las cuerdas horizontales (cruces)
Una vez colocadas las verticales, se procede con las cuerdas horizontales. Estas deben entrelazarse cuidadosamente con las verticales, alternando el paso por encima y por debajo de cada una. Este entrelazado debe ser uniforme y mantenerse con la misma tensión aplicada anteriormente. Es importante evitar fricciones innecesarias o desviaciones que puedan acortar la vida útil del cordaje.

Ajuste de la tensión y nudos finales
Finalizado el entrelazado, llega el momento de ajustar los últimos detalles: comprobar que todas las cuerdas estén alineadas, con la tensión uniforme, y realizar los nudos finales. Estos nudos deben estar bien apretados y ubicados correctamente para evitar desajustes o pérdida de tensión con el tiempo. Un buen acabado garantiza que el encordado se mantenga estable durante más tiempo.

Errores comunes al encordar una raqueta y cómo evitarlos
Uno de los errores más frecuentes es aplicar una tensión inadecuada al tipo de jugador o raqueta. Tensión excesiva puede provocar rigidez, menos potencia y mayor riesgo de lesión; una tensión demasiado baja, en cambio, puede traducirse en falta de control.
Otro error habitual es no seguir el patrón original de la raqueta o realizar nudos incorrectos que terminan soltándose. También es común que las cuerdas se crucen mal, generando fricción innecesaria que reduce la vida del encordado.
Todos estos errores pueden evitarse con formación, experiencia y, sobre todo, con atención al detalle. El encordado no debe tomarse a la ligera: es parte del alma de la raqueta y puede marcar la diferencia entre un partido ganado o perdido.
Consejos para prolongar la vida útil del encordado
Una vez encordada la raqueta, es importante cuidarla correctamente. Evita exponerla a temperaturas extremas, como dejarla dentro del coche en verano o al aire libre en invierno. La humedad también es enemiga del cordaje, especialmente de la tripa natural.
Guarda la raqueta en una funda térmica y no la dejes en el banco de suplentes o en la pista una vez finalizado el partido. Inspecciona frecuentemente el estado de las cuerdas: si están deshilachadas, flojas o movidas, puede ser señal de que ha llegado el momento del cambio.
¿Cuándo es el momento adecuado para cambiar el encordado?
Depende del nivel y la frecuencia con la que se juega. Un jugador profesional cambia de raqueta varias veces por partido, a menudo cada cambio de bolas, para mantener siempre la misma tensión. Para un jugador amateur que juega una o dos veces por semana, se recomienda cambiar el encordado cada 2 a 3 meses, incluso si las cuerdas no se han roto.
El cordaje pierde propiedades con el tiempo: elasticidad, capacidad de control, potencia. Incluso si parece estar en buen estado, puede haber cedido internamente. Como regla general, si juegas una vez por semana, deberías cambiar el cordaje al menos cuatro veces al año.
