La elección del cordaje para una raqueta de tenis es una de las decisiones más estratégicas y técnicas que puede afrontar un jugador. Aunque suele pasar desapercibido frente a la elección de la raqueta o el calzado, el cordaje cumple una función determinante: es el nexo directo entre el jugador y la pelota, el canal que transmite cada vibración, cada impacto, cada sensación. En un deporte en el que milímetros y fracciones de segundo marcan la diferencia, ignorar la relevancia del cordaje es un error que puede limitar el potencial de cualquier tenista.
Estudios biomecánicos y análisis técnicos han demostrado que el tipo de cordaje puede influir hasta en un 30% en el rendimiento de una raqueta. Desde la potencia hasta el control, pasando por la rotación de la pelota (spin), el confort articular o la durabilidad del material, el cordaje es un componente clave para personalizar y optimizar el juego.
Por ejemplo, el legendario Roger Federer ha utilizado durante años configuraciones híbridas muy precisas para ajustar su nivel de control y confort, mientras que Rafael Nadal ha explotado las propiedades de los cordajes de poliéster para maximizar sus efectos liftados.
Este artículo propone ofrecer una guía integral y actualizada para entender y elegir el cordaje más adecuado. Examinaremos los aspectos técnicos fundamentales como el calibre (grosor), la tensión y la estructura del cordaje, exploraremos los diferentes materiales —naturales, sintéticos, híbridos—, y desglosaremos los factores individuales que todo jugador debe considerar: nivel técnico, estilo de juego, lesiones previas, frecuencia de uso y condiciones de entrenamiento. También abordaremos las decisiones de los jugadores profesionales y consejos avanzados de mantenimiento para prolongar el rendimiento del encordado.
A través de una mirada profesional y analítica, respaldada por datos, experiencia y tendencias del tenis moderno, esta guía pretende convertirse en un recurso de referencia para quienes buscan mejorar su juego desde el conocimiento profundo del material que sostiene cada punto: el cordaje.

¿Qué es el calibre de un cordaje en una raqueta?
El calibre, también conocido como grosor, es uno de los parámetros clave al seleccionar un cordaje. Se mide en milímetros o en el sistema estadounidense (gauge), que oscila habitualmente entre 15 (más grueso) y 18 (más fino). En milímetros, esto equivale aproximadamente de 1.35 mm a 1.15 mm.
Un calibre más fino ofrece mayor sensación de golpeo y potencia, además de una mejor absorción de vibraciones, pero a costa de una menor durabilidad. Por el contrario, un calibre grueso sacrifica algo de sensibilidad a cambio de mayor resistencia, ideal para jugadores que rompen cuerdas con frecuencia. Por ejemplo, Rafael Nadal suele utilizar cordajes más gruesos para soportar su estilo de juego agresivo.

La importancia de seleccionar el cordaje adecuado
Seleccionar el cordaje adecuado no es una cuestión menor. Su impacto en el juego es comparable al de la propia raqueta. De hecho, estudios biomecánicos demuestran que el cordaje, como decíamos al principio de este artículo, puede influir hasta en un 30% en el comportamiento del golpeo.
Un cordaje incorrecto puede provocar desde falta de control o potencia hasta dolencias como epicondilitis. En cambio, una elección adecuada mejora el rendimiento, protege el brazo y permite adaptar la raqueta a las necesidades del jugador en cada momento de su evolución. Comprender los materiales, calibres, tipos y configuraciones disponibles es imprescindible para tomar decisiones fundadas.

Tipos de cordaje según su material
La clasificación de los cordajes según su material permite entender sus propiedades mecánicas, sensaciones al golpeo y durabilidad. Existen opciones naturales, sintéticas y combinadas, cada una diseñada para responder a diferentes tipos de jugadores y estilos.
Cordaje de tripa natural
El cordaje de tripa natural, fabricado a partir de intestino bovino, es considerado el más elitista y costoso del mercado. Su principal virtud es el confort: proporciona la máxima absorción de vibraciones y una respuesta elástica que se traduce en gran potencia y sensibilidad. Esta opción es ideal para jugadores que buscan prevenir lesiones y maximizar el feeling con la pelota.
Sin embargo, tiene una durabilidad limitada y es sensible a la humedad. Por ello, muchos profesionales lo combinan en cordajes híbridos, empleándolo en las cuerdas horizontales crosses y monofilamento en las verticales mains.
Cordajes sintéticos
Los cordajes sintéticos han evolucionado hasta ofrecer una gama variada que cubre casi todas las necesidades. Sus materiales, estructuras y tecnologías permiten aproximarse al comportamiento de la tripa natural, con un coste más accesible y mayor resistencia.
Nylon (poliamida)
Es la opción más económica y equilibrada, recomendada para principiantes y jugadores ocasionales. Ofrece una combinación razonable de potencia, control y confort, aunque con una durabilidad media-baja.
Poliestér
Los cordajes de monofilamento de poliestér son extremadamente populares en el circuito profesional. Ofrecen un excelente control, durabilidad y resistencia al desgaste, siendo ideales para jugadores de nivel alto con golpes potentes. Su rigidez puede traducirse en molestias para el brazo, por lo que la tensión debe ajustarse cuidadosamente.
Kevlar
El Kevlar, uno de los materiales más resistentes, se utiliza sobre todo en configuraciones híbridas debido a su baja elasticidad. Es extremadamente duradero, pero su rigidez y falta de sensibilidad lo hacen poco recomendable como cordaje único, salvo para jugadores muy específicos.
Cordajes híbridos
Una opción cada vez más popular es combinar dos tipos de cordaje para equilibrar sus propiedades. Normalmente se emplea monofilamento (poliestér) en las cuerdas verticales y multifilamento o tripa natural en las horizontales. Este enfoque permite obtener un buen compromiso entre potencia, control, confort y durabilidad.
Jugadores avanzados y profesionales como Roger Federer han utilizado configuraciones híbridas durante años, ajustándolas según superficie y condiciones climáticas.
Factores que debemos tener en cuenta al elegir el cordaje
Elegir el cordaje perfecto depende de una serie de factores personales y técnicos que van desde el nivel de experiencia hasta el estilo de golpeo. Cada uno de estos aspectos influye en cómo se comporta el cordaje en la pista y en qué medida puede complementar o potenciar las características de la raqueta.
Nivel de juego del tenista
El nivel de juego determina en gran medida el tipo de cordaje recomendable. Jugadores principiantes se beneficiarán de cordajes cómodos y elásticos como el nylon o el multifilamento, que amortigüan errores técnicos y reducen el riesgo de lesión. En cambio, un jugador de nivel alto puede requerir cordajes más controladores y duraderos, como el monofilamento de poliestér.
Estilo de juego
Los estilos agresivos, con golpes potentes y efecto, se benefician de cordajes rígidos y resistentes, capaces de mantener la trayectoria de la pelota bajo control. Por el contrario, jugadores de toque o que privilegian la colocación pueden optar por cordajes más elásticos que proporcionen sensibilidad y confort.
Por ejemplo, un jugador de fondo como Dominic Thiem prioriza el control con monofilamento tenso, mientras que un jugador más versátil podría preferir un híbrido equilibrado.
Grosor o calibre del cordaje
Como mencionamos anteriormente, el grosor afecta tanto a la sensación de golpeo como a la durabilidad. Un jugador que rompe cuerdas con frecuencia puede elegir un calibre 15 o 16 (1.35-1.30 mm), mientras que quien busca sensibilidad puede optar por un calibre 17 o 18 (1.25-1.15 mm). Muchos jugadores profesionales, como Novak Djokovic, ajustan el calibre según las condiciones de juego.

Tensión del encordado
La tensión del cordaje, medida en kilogramos, es otro parámetro decisivo. Una tensión alta (25-28 kg) proporciona mayor control, mientras que una tensión baja (20-24 kg) favorece la potencia y la comodidad. En general, a mayor tensión, menor deformación del cordaje y mayor precisión, pero también se incrementa la rigidez del conjunto.
Los jugadores profesionales suelen ajustar la tensión según el tipo de pista, temperatura y pelotas. En Roland Garros, por ejemplo, se tiende a usar tensiones más bajas debido a la lentitud de la superficie, mientras que en Wimbledon se prioriza el control con tensiones más altas.
Mantenimiento y frecuencia del cambio de cordaje
El mantenimiento del cordaje es una parte fundamental de la longevidad y rendimiento del material. El cordaje pierde tensión con el tiempo, incluso si no se juega. En promedio, se recomienda cambiarlo cada 25-30 horas de juego efectivo, o al menos una vez cada tres meses para jugadores habituales. Los materiales como el poliestér tienden a perder sus propiedades más rápidamente, por lo que su renovación debe ser más frecuente.
Además, conviene prestar atención a los signos de desgaste visibles: desplazamiento excesivo de las cuerdas, pérdida de tensión notable o disminución en la respuesta del golpeo. También es recomendable contar con una máquina tensora de calidad o acudir a un encordador profesional certificado.
Por último, almacenar la raqueta en condiciones óptimas es esencial. Debe evitarse dejarla en el coche bajo el sol, en ambientes húmedos o expuesta a cambios bruscos de temperatura, especialmente si se utiliza tripa natural. Las fundas térmicas y los tubos protectores con control de humedad pueden ser aliados clave para conservar la vida útil del cordaje.
